Se trata de una banda familiar que ofertaba cursos para oposiciones por correo (que luego no se llevaban a cabo), los cuales llegaron a recaudar una suma de unos 17.500 euros desde hacía varios años. La banda operaba en las provincias de Sevilla, Córdoba y Jaén.
Los estafadores anunciaban su falsa academia en los medios locales para ponerse en contacto con sus víctimas. Luego se hacían pasar como representantes de la Junta de Andalucía en calidad de subvencionados, y así convencer a los estafados de pagarles una suma de dinero para que luego les llegue un temario por correo.
La policía logró determinar que se trataba de un clan familiar de 7 personas, el cual estaba perfectamente estructurado y sincronizado.